JOSÉ RAMÓN LÓPEZ RODRÍGUEZ (2001) .-"La Colección del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Líneas básicas para su desarrollo", Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Apuntes para una colección, cd-rom, Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Sevilla.

 

 

Un poco de historia.
El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo se creó mediante un artículo de la Ley de Presupuestos de la Comunidad Autónoma para 1990 (1) que apareció publicada en el Boletín oficial el mes de febrero de ese año. No mucho después aparecieron publicados los estatutos que daban forma a la reciente institución (2).
Aunque el Centro se definía en estos textos legales como una institución esencialmente dedicada a la "realización de un amplio programa de exposiciones temporales", en esos mismos estatutos se contemplaba la existencia de una colección o colecciones permanentes de arte contemporáneo que colaborasen a la finalidad última por la que se creaba este Centro: "dotar a la Comunidad Autónoma de Andalucía de una institución apropiada para la investigación, conservación, promoción y difusión del Arte Contemporáneo".
Por este motivo, a la par que el Centro empieza a existir como institución con un mínimo de personal y comienza a encarnarse en un proyecto concreto que aspiraba a tener una sede física donde ubicarse, se empieza también a adquirir obra contemporánea con la que comenzar a formar unos fondos que se materializasen en una futura colección.
Para esta tarea el CAAC cuenta con el apoyo de una "Comisión Técnica", órgano colegiado consultivo que informa las adquisiciones de obra de arte. Fruto de su tarea fue la adquisición, hasta 1998 (3), de 79 obras entre las que destacaban las de artistas nacionales e internacionales de prestigio, las cuales serán en el futuro puntales básicos de la armazón de la colección (4).


La reforma de los estatutos.
En 1996, tras las periódicas elecciones, el nuevo gobierno procedió a la modificación de la estructura de la Consejería, creando una nueva Dirección General de Instituciones del Patrimonio Histórico (5) . Era el primero de unos cambios que afectarían directamente al futuro de nuestra institución.
En el último trimestre de ese año se destinaba para sede del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo al Monasterio de la Cartuja de Santa María de las Cuevas. Esta decisión fue especialmente importante, ya que hasta el momento el Centro sólo contaba con una oficina administrativa dentro de la Dirección General de Bienes Culturales. El nuevo edificio proporcionaba no solamente un "rostro" a la institución, sino también --para bien o para mal--, una "concreción" a las ideas, aspiraciones y programas de la que hasta el momento se carecía y sin la cual era muy difícil trabajar.
El siguiente paso fue la reforma de los estatutos del Centro, medida que quedará plasmada en el decreto 195/1997 de 29 de julio (6). Sin embargo este decreto iba más allá de la reforma estatutaria: Asignaba al Centro Andaluz de Arte Contemporáneo la gestión directa del Conjunto Monumental de Santa María de las Cuevas, institución que en este momento desaparecía, y también la del Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla (7).
Lo que era en principio una unificación de recursos en torno al Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, extrayendo de otras instituciones los medios de los que éste carecía, tuvo mayores consecuencias, pues el Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla, institución andaluza decana en este tema, prácticamente desaparecía absorbida e integrada en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. El traslado material del museo con todos sus objetos a la nueva sede del Monasterio de la Cartuja se efectuó en el mes de junio de 1998, adscribiéndose a partir de entonces el antiguo edificio de la calle Santo Tomás -la "Cilla del Cabildo"- al vecino Archivo de Indias para ampliación de sus instalaciones.


Una suma de colecciones.
Además de personal y partidas presupuestarias, el Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla aportaba su colección de arte, que en aquel momento hacía un total de 1.228 obras.
Esta colección se había ido formando a lo largo de casi treinta años y, como es de suponer, se componía de partes muy diversas.
El Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla se había creado en 1970, es decir en los últimos años de la anterior dictadura, cuando ya el país entero comenzaba a respirar el deseo de la renovación. El arte contemporáneo era un buen estandarte de los tiempos nuevos, lo que se plasmaba en diferentes iniciativas como la nueva generación de pintores abstractos, la creación de la Obra Cultural de la Caja de Ahorros de San Fernando, la inauguración de la Galería Juana de Aizpuru en Sevilla, o la fundación misma de este museo.
En los primeros años de su existencia se comenzó a adquirir una colección en la que aparecen firmas de los más importantes autores españoles del momento, entre los que cabría destacar a Guerrero, Mompó, Yturralde, Lucio Muñoz, Zóbel y diferentes pintores vinculados tanto al Paso como al Grupo de Cuenca entre los abstractos, y a autores de las nuevas tendencias como la incipiente figuración, vinculada o no a los movimientos pop (Equipo Crónica, Canogar, Luis Gordillo, Darío Villalba ...). Se compró mucho en poco tiempo. Por lo que podemos ver en la actualidad, una vez pasados tantos años, las compras de aquel momento no solo acertaron con los nombres de los artistas elegidos, sino que además lo fueron de buenas y representativas piezas de cada uno de ellos.
Desgraciadamente el curso de los acontecimientos hizo que esta tendencia no se mantuviese. Tras la dimisión del primer director e impulsor, Víctor Pérez Escolano en 1974, el museo entró en una etapa de atonía, sin dirección y sin presupuesto, hasta que finalmente en 1975 desapareció como tal, pasando a formar parte del Museo de Bellas Artes de Sevilla como una sección del mismo. Se cerraba así una primera etapa de formación de la colección.
En 1980 de nuevo el Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla volvía a independizarse. Estaba muy próximo ya el estado de autonomías y las transferencias (8). Los museos de titularidad estatal como éste serían a partir de entonces gestionados por la Comunidad Autónoma, aunque el edificio y la colección seguían dependiendo de los servicios centrales del Estado.
Se inicia pues una segunda etapa para la colección del museo: será ahora la Junta de Andalucía la que comience a adquirir obras de arte, a formar su colección, la cual quedará depositada en el Museo de Arte Contemporáneo, uniéndose al resto de los fondos allí existentes.
Lo que adquiere la Junta de Andalucía tiene una nota común, se adquieren en su mayoría autores andaluces (hasta entonces poco representados). Dentro de estos autores andaluces, algunas compras van encaminadas a recuperar figuras importantes del pasado, como por ejemplo la adquisición en 1987 de un lote de obras de Manuel Angeles Ortiz, o un año más tarde la adquisición de un conjunto de dibujos de Antonio Rodríguez Luna, de su época anterior al exilio. Otro conjunto de compras estuvo centrado en la compra de obra de los autores que en los años setenta rompieron con la pintura tradicional introduciendo lo abstracto en estas tierras: José Ramón Sierra, Gerardo Delgado, Juan Suárez, etc.
Junto a ellos hay que reseñar también la presencia de alguna figura nacional o incluso internacional, pero sin embargo la mayoría del esfuerzo fue encaminado a adquirir jóvenes autores que entonces -mitad de los ochenta, con la llegada de la "transvanguardia" y la aceleración que el mercado del arte sufrió de improviso--, destacaban y apuntaban como lo más prometedor: Rafael Agredano, Pepe Espaliú, Guillermo Paneque, Antonio Sosa, Ricardo Cadenas, Federico Guzmán, Pedro G. Romero... etc. La tarea de compra y apoyo a la nueva creación ha seguido durante años, pudiendo afirmarse que es casi la nota más característica de todo este conjunto.

Análisis global de la obra reunida
Hasta aquí a grandes rasgos los momentos principales de formación de la colección con la que nos encontramos en la actualidad. Si ha sido necesario remitirnos a ellos, aunque sea de forma somera, es para poder aludir a la complejidad intrínseca del conjunto de piezas que en los momentos actuales el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo alberga como colección.
Esta complejidad se manifiesta directamente en la "dispersión" que impregna y envuelve a todas estas piezas = dispersión cronológica, dispersión de estilos, dispersión de autores. Es decir que lo que aparenta ser una colección es un conjunto muy heterogéneo y de no fácil ligazón.
Piénsese que la pieza más antigua, en sentido cronológico, es un óleo de Iturrino titulado Sevillanas en el campo, fechado en 1904, seguido muy de cerca por Musa gitana de Julio Romero de Torres, fechado en 1908. Junto a una escultura de Gustavo Bacarisas (Gitana con mantón, 1919) entre otras cosas tenemos como algo muy especial una acuarela del expresionista alemán Karl Schmidt-Rottluff (1921), piezas notables todas ellas pero que al estar aisladas no cuentan con un contexto adecuado para poder ser expuestas con una mínima coherencia. Se podría seguir con un largo etc., -como la colección de dibujos surrealistas fechados en 1933 de Antonio Rodríguez Luna-, hasta llegar, cruzando el siglo, a la última adquisición de una obra fechada en 1999.
Para poder encontrar un sentido a esta acumulación un tanto azarosa de obras se hacía necesario un análisis de las mismas, incluso estadístico, que permitiese hallar un camino hacia una propuesta coherente de colección. Es evidente que era necesario saber la cantidad de obras y su tipología (pintura, dibujo, escultura…). A ello hay que sumar lo interesante que sería averiguar cuántos andaluces hay en la colección, cuántos extranjeros, etc. Y no olvidemos que sobre todo esto planea el problema de las diferentes titularidades a quien pertenecen la obras de arte, lo que sectorializa más la cuestión.
El total de obra de arte suma en el presente 1.360 piezas, cifra que puede resultar engañosa, dada la gran cantidad de obra gráfica que existe. Exactamente la obra gráfica supone casi el 65% del total. Por expresarlo más gráficamente, el 65% de la colección está en un mueble planero. Sin considerar ésta última, la colección asciende a un total de 540 obras, incluyendo pintura, fotografías, escultura y otros medios. Esta representación porcentual es muy significativa porque pone de manifiesto la composición real de la colección, la cual, sin menospreciar el valor de la obra gráfica, no tiene la consistencia efectiva que una mención a su volumen, las 1.360 piezas, puede aparentar.
Respecto a las fechas que abarca esta colección, y simplificando bastante la cuestión, podemos decir que las obras de titularidad estatal son en buena parte de los años 70 (junto a algunas piezas de comienzos de siglo ya mencionadas), mientras que la década de los ochenta será el momento en que la Junta de Andalucía comienza su política de adquisiciones de artistas andaluces, motivo por el cual es la década mejor representada en cuanto a cantidad de obras, predominando la obra de jóvenes artistas.
Considerando la procedencia de los autores y haciendo grupos simples ("españoles", "extranjeros" y "andaluces"), encontramos cierto equilibrio, ya que los primeros representan el 60% del total, los andaluces el 30% y los extranjeros tan solo el 10%.


Líneas básicas para el desarrollo de la colección
De este recorrido que hemos hecho por los fondos, citando alguna de sus características más sobresalientes, podemos llegar a concluir algunos presupuestos elementales, las líneas básicas que den armazón al conjunto y que sirvan de propuesta de orientación de la colección en un futuro.
Es evidente que el ámbito cronológico de lo que poseemos es la segunda mitad del siglo XX, estando muy mal representada la primera mitad (9). En esta segunda mitad de siglo a la que nos estamos refiriendo, el año 1957 es un jalón significativo, pues es el año del Equipo 57 y del grupo El Paso. Lo elegiremos como año de inicio "teórico", el terminus post quem para nuestra colección.
Definido así el ámbito cronológico, hay que expresar que uno de los objetivos primordiales de este museo, aunque sólo sea por el lugar dónde está ubicado, ha de ser la recuperación del arte andaluz de vanguardia. Esta recuperación se ha de hacer desde muchos ámbitos -el estudio, las exposiciones temporales, la recuperación de documentación. También desde la colección, que puede tener a éste como uno de sus objetivos. Y esto se puede hacer desde dos maneras: Por un lado lo que podríamos denominar la mirada atrás, la aspiración a una reconstrucción "historicista", en el buen sentido del término, por medio de la búsqueda de piezas clave que permitan narrar en sala los pasos más significativos de la evolución del arte contemporáneo en Andalucía. Por otro lado la mirada hacia delante, intentando incorporar las más recientes producciones de artistas andaluces, consagrados o noveles.
Siguiendo con nuestra argumentación, dentro del amplio período que se abre desde el mencionado año 1957 hasta hoy, se hace también necesario -para su mejor articulación- buscar una figura o figuras que sirvan como hitos que modulen el resto de la colección. Candidato indiscutible para ser uno de estos hitos un nuestra colección -con la ventaja añadida de estar actualmente en plena producción y en un momento muy brillante de la misma- es Luis Gordillo (Sevilla, 1934), el cual ha sabido crear un estilo muy personal de largas y renovadoras consecuencias que consideramos innecesario ponderar aquí por lo obvio de la cuestión.
El arte español y el internacional ha de ocupar por tanto un segundo puesto -hablando de la cantidad de obras y autores- frente a lo andaluz. Lo decimos sin ambages. No podemos tratar de formar un discurso historicista en lo nacional e internacional al modo que planteábamos con los andaluces. Es tarea imposible dados los presupuestos económicos que el Centro maneja, y quizá también tarea del todo innecesaria. No se puede pensar en cargar el acento en este aspecto que nos haría siempre ser imitadores de otros grandes museos bien dotados. Nuestra personalidad como institución está en otro sitio. Sin embargo tampoco estamos proponiendo prescindir de la inclusión en el colección de obras de ese carácter, ya que formar una colección exclusivamente andaluza sería pura endogamia y provincialismo: empobrecedor en definitiva. El arte internacional y nacional ha de jugar otro importante papel aquí: el de contrapunto, el de referente, el de la necesaria contextualización de los autores andaluces; serán obras ligadas a la colección como apoyo a los contenidos de la misma. Por otro lado la falta de abundancia de obras internacionales se suplirá fácilmente con exposiciones temporales, las cuales sería conveniente estuvieran en ocasiones conectadas con lo expuesto en la colección permanente, de forma que se pudiera dar un fructífero coloquio entre ambas.
Por último permítasenos apuntar otro de los rasgos que ha de tener nuestra colección. Un museo halla su sustento en su reflexión sobre el pasado. Sin embargo para el caso que nos ocupa de una institución centrada en lo contemporáneo, que además inicia su andadura en los últimos momentos del siglo, consideramos que es de especial importancia hallar un equilibrio perfecto entre la recuperación de piezas del pasado próximo, propuesta más arriba, y la continua incorporación de obras de factura muy reciente con las que poder entrar en el siglo venidero. La colección debe bascular siempre hacia delante, ha de evitar el envejecimiento. Por ello consideramos de vital importancia mantener esta línea, adquirir anualmente obra muy reciente, incluidos los más jóvenes asumiendo el riesgo de equivocarse en la elección, y más adelante seguir adquiriendo obra de los mismos no conformándose con poseer una sola obra de cada autor, y años después continuar siguiendo su trayectoria, de forma que con el paso del tiempo este Centro Andaluz de Arte Contemporáneo haya ido creciendo a la par que sus artistas.

 


NOTAS
(1) Artículo vigésimo quinto de la ley 2/1990 de 2 de febrero. Boja 12 de 6 de febrero
(2) Decreto 106/1990 de 27 de marzo. Boja 33 de 24 de abril de 1990.
(3) En enero de 1998 se nombra al primer director que tiene el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, José Antonio Chacón. Con anterioridad había asumido las competencias de la dirección del Centro sucesivamente el Director General de Bienes Culturales; el Coordinador General de Instituciones, Investigación y Difusión del Patrimonio Histórico, y finalmente el Director General de Instituciones del Patrimonio Histórico.
(4) José María Sicilia, José Manuel Broto, Luis Gordillo, Pablo Palazuelo, Juan Uslé, … entre los primeros y Jonathan Lasker, Ross Bleckner, Rebecca Horn, Marta María Pérez, Andrés Serrano, Louise Bourgeois, … entre los segundos.
(5) Decreto 333/1996 de 9 de julio. Fue nombrado para ocupar este puesto de Director de Instituciones del Patrimonio D. Reynaldo Fernández-Manzano.
(6) Boja 107 de 13 de septiembre.
(7) Museo de titularidad estatal, creado en 1970 y cuya gestión estaba transferida a la Junta de Andalucía. Orgánicamente, al igual que los demás museos, dependía de la Delegación Provincial de Cultura, en este caso de Sevilla. Con este decreto se modifica simplemente su dependencia orgánica haciéndolo depender del Organismo Autónomo.
(8) Ley Orgánica 6/1981 de 30 de diciembre, de Estatuto de Autonomía para Andalucía; Real Decreto 1075/1981, de 24 de abril, sobre traspaso de competencias, funciones y servicios a la Junta de Andalucía en materia de Cultura; Decreto 37/1981, de 3 de julio, por el que se asignan a la Consejería de Cultura competencias transferidas por la Administración del Estado en materia de Cultura; Decreto 70/1981 de 30 de noviembre, sobre distribución de las competencias transferidas a la Junta de Andalucía en materia de Cultura; Real Decreto 864/1984, de 29 de febrero, sobre Traspaso de funciones y servicios del Estado a la Comunidad Autónoma de Andalucía en materia de Cultura; Decreto 180/1984, de 19 de junio, por el que se asignan a la Consejería de Cultura las funciones y servicios transferidos a la Junta de Andalucía en materia de Cultura.

(9) Se respetarán las obras aisladas que se poseen de fechas tempranas del siglo XX, ya mencionadas más arriba, pero ha de quedar claro que no son objetivo prioritario, es decir que las futuras ampliaciones de la colección no se deberían de dedicar, por ejemplo, a rellenar lagunas en aquellos periodos cronológicos anteriores a la mitad de siglo.

© Jose Ramon Lopez 2001-2005