Inició sus estudios en el Seminario cordobés
de San Pelagio, junto a la catedral, aunque pasados unos años
abandonó la carrera eclesiástica, elIgiendo hacer
la de su padre, que era farmacéutico. Con diecinueve años
se trasladó a tal fin a Madrid, en 1833, donde estudió
Farmacia hasta el año de 1837, en el que vuelve para trabajar
en la farmacia que su padre mantenía abierta.
De una curiosidad intelectual prolija, reunió
una notable biblioteca formada por más de 3.500 volúmenes.
En 1841 ingresó en la Real Academia de Córdoba y fue
uno de los fundadores, en 1849, del Diario Córdoba. En 1887
fue nombrado Cronista de la Provincia de Córdoba, y en 1891
Hijo Predilecto de la Ciudad de Córdoba.
Cuando contaba con más de ochenta años,
en 1896, fue director del Museo Arqueológico de Córdoba,
sucediendo en el puesto a Rafael Romero Barros, fallecido el año
anterior..
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